La vuelta de las vacaciones siempre es dura y sobretodo cuando sabes que las próximas están muy lejanas. El miércoles de la semana pasada volví al trabjo después de una semana de vacaciones. Ese día me sentí como un pájaro al que le quitan la libertad de volar y le encierran en una jaula.
Al día siguiente me desperté desmotivada y tarde. Corrí frenéticamente para coger el bus y de la misma manera bajé las escaleras del metro para alcanzar el que salía en el próximo minuto y zas! mi pie se torció haciéndome perder el equilibrio y mi culo aterrizó de un golpe en la dura piedra de las escaleras. En acto de reflejo me levanté y corrí hacia el metro, que por suerte alcancé. Pero la mala suerte llegó cuando tomé asiento y noté un dolor familiar en el cóccix. El dolor cada vez era más agudo y una serie de recuerdos me vinieron como flashes: Hambug, mitfahrgelegenheit, asiento en la furgoneta equivocada, dolor, dolor, dolor, Berlin, médico, hueso fisurado, dolor… temí lo peor y una vez hube llegado al trabajo en vez de entrar llamé por teléfono informando de mi accidente y cogí el metro de vuelta para ir al médico.
Esta vez el golpe no me rompió el culo como la vez pasada, pero ha repercutido de tal manera en la columna y en los escasos músculos que la protegen, que hace que tenga la espalda totalmente contusionada.
Ese día, antes del accidente tuve la misma sensación de un niño que no quiere ir al cole, que sabe que le esperan horas de aburridas clases y el momento de jugar está todavía muy lejos. Yo ese día no quería ir al trabajo y la razón del accidente, posiblemente, se deba a una mera casualidad, pero me gusta creer en la idea que de alguna manera, el mal humor que me genera ir al trabajo se haya convertido en energía negativa y que ésta hubiera provocado la caída.
Ahora aprovecharé mi baja para descansar, recuperarme y buscar otro trabajo que me de nuevas energías. Una energía positiva que me ayude a levantarme por las mañanas con ánimos para aprender, progresar y avanzar tanto en el trabajo como en la vida, porque al fin y al cabo, lo queramos o no, todo está relacionado.
