El maldito paquete – fin de la pesadilla
1 año y 10 meses más tarde y después de innumerables e insistentes llamadas a Correos y a DHL, así como amenazadores y más tarde cansinos y repetitivos e-mails al superintendente de asuntos exteriores de Correos, cuyo nombre es digno de alguien que posee un título nobiliario, conde, al menos. Digamos pues que el señor “conde” el cual esconde sus respuestas a mis e-mails, se ha dignado, al fin, a dar la orden precisa a la persona encargada en el departamento correspondiente en DHL, para que se me sea ingresada la cantidad de 182,99 euros, como compensación económica por daños y perjuicios, provocados por la pérdida no sólo de un montón de ropa y calzado, sino de mis títulos y diplomas adquiridos durante toda mi carrera académica.
Es asombroso que para algo tan simple como esto, los funcionarios de Correos y la rápida y efectiva empresa alemana DHL, gracias a las buenas comunicaciones propiciadas por los acuerdos entre los países miembros de la UE, hayan necesitado 1 año y 10 meses para ingresarme el nombrado importe.
¡Porca miseria!
Mejor voy a ir pensando en qué me puedo gastar el ya no esperado dinero y dejar de darle vueltas a lo que por fin, ha llegado a su fin.

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