Krieg II

Planee el ataque y la coartada. Me acompañaba la fuerza y la convicción y me armé no sólo de amor sino también de valor. Envuelta en sus brazos y con los más sutiles movimientos desenfundé el arma y apunté a su espalda con intención de atravesarla y llegar hasta lo más hondo de su corazón para herirle de muerte. La herida que le causé le inmovilizó por unos momentos y me propició ventaja en la batalla. Le vi herido a mis pies, sus ojos pidiendo clemencia y respuestas se chocaron con el hielo de los míos. A penas sin fuerzas lanzó la granada y todo explotó a mi alrededor. Mis ojos se nublaron y el miedo paralizó mi cuerpo, el mismo miedo que me había abandonado hace meses.  Escalofríos erizaron mi piel y se mezclaron a la vez con un calor que me arropaba y que luego me quemaba, me sentí flotar y perdí la noción de todo.

Una vez finalizada la batalla, nuestros cuerpos heridos se alejaron, pero no sin antes haber jurado fidelidad a nuestro pacto: Carpe diem quam minimum credula postero.

~ por Marai en Mayo 17, 2009.

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