Reflexiones sobre la condición humana

No es fácil ver el dios de las pequeñas cosas. La gente dice que son los grandes acontecimientos, los importantes, las fiestas multitudinarias, las que se quedan en el recuerdo de todos sus invitados. Hay quien también opina que lucir objetos ostentosos realzan las capacidades de la persona. Pues qué pequeñas capacidades debe de tener tal persona para necesitar de grandes objetos.

El hombre en su condición natural es por si avaricioso y no se contenta fácilmente con lo que tiene, además de ser envidioso, desando así las posesiones del prójimo a las suyas propias. Esto nos impulsa a avanzar, a querer ser más y mejores, pero ¿hasta qué punto? ¿Dónde se encuentra la frontera entre el crecimiento personal y la avaricia? Muchas veces me pregunto si el hombre es capaz de controlar sus instintos más humanos para vivir en harmonía con su entorno. Y con ello me refiero a no negar la vida a otros seres humanos para la propia supervivencia, a controlar sentimientos nocivos que no suponen más que conflictos, como son la avaricia, la envidia, los celos, la venganza… ¿Es el hombre bueno por naturaleza o es la ética y las conductas sociales las que le “obligan” a comportarse de una determinada manera negando así su condición más humana?

Recordemos que todos los seres humanos nos movemos por necesidad e interés. Nuestros pasos tienen una meta muy determinada; la satisfacción personal. Hasta los actos caritativos sin ánimo de lucro se realizan de la manera más egoísta. Pues el acto de hacer el bien y ayudar al prójimo nos proporciona una cierta autosatisfacción. Mucha gente hace un regalo a alguien esperando que esta persona en el futuro haga lo mismo, otros lo hacen desinteresadamente por el mero placer que proporciona el gesto de dar y hacer feliz a alguien próximo. Ambos casos son igual de egoístas.

La condición humana no nos permite ver más allá de la punta de nuestra nariz. Nos creemos el obligo del mundo y nuestros actos son irresponsables e irrespetuosos. Buscamos la harmonía en nuestro entorno y no encontrarla nos genera impaciencia, ansiedad y rabia. Para ello hemos de empezar por el principio y no esperar algo de nada. Hasta el más tonto sabe que para que crezca una planta se ha de plantar antes la semilla.

Animo a todo aquél que lea esto a que vaya en búsqueda de la harmonía; promete un interesante camino hacia la felicidad.

Por muy sectaria que pueda sonar esta entrada, no, no me he metido ninguna droga alucinógena ni me he hecho miembro de ningún grupo hippie :)

~ por Marai en Agosto 16, 2009.

Una respuesta to “Reflexiones sobre la condición humana”

  1. Es lo que me pregunta todo los dias despues de levantarme, y no he encontrado respuesta Maria … la pregunta serà mas :

    Estoy dipuesto a hacer el bien en el mundo sin contreparte y hacerme comer para todo los demas o priefero aprovechar de todas las ocasiones para hacer crecer mi capital y mis oportunidades ?

    Yo quiero creer que el hombre es bueno de naturaleza, y que el sistema tal cual lo conocemos lo ha corrumptido, y no que el sistema se ha creado sobre la base que el hombre es un malhecho. Me da la esperanza de un mundo mejor.

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