Saltar al contenido

El reloj que se come las horas

septiembre 14, 2011

Llevo 3 semanas de baja sin ir a trabajar y sin hacer nada especial. Las cosas cotidianas, como ir a comprar al súper, salir a dar un paseo, ir a la consulta del médico… me dejaban agotada.

Curiosamente, el tiempo en que no he hecho nada ha pasado volando. Los días prácticamente vacíos de obligaciones transcurrían asombrosamente rápido. Incluso las noches que tenía fiebre; cuando se supone que la percepción el tiempo se antoja más lento, amanecía inesperada la luz de la mañana, como si la noche no hubiera bastado.

Aunque los días se notaban pesados por el dolor y las escasas fuerzas, las horas se esfumaban entre las cálidas sábanas,  hojas de libros y páginas de Internet. El tiempo se iba, sí,  pero yo seguía notando esa sensación de cansancio, de lentitud y de pesadez. De alguna manera la he asimilado como parte de mí, ahora hasta me cuesta distinguirla y a veces hasta dudo de si sigue ahí o ya ha desaparecido.

Puesto que esta afirmación es contraria a la creencia de: a más ocupaciones más rápido pasa el tiempo, he llegado a la conclusión de que lo rápido o lento que transcurra el tiempo, no tiene nada que ver con el número de actividades.  La percepción del tiempo es algo totalmente subjetivo.

Uno mismo es el que determina la velocidad y la importancia que le da al tiempo. De esta manera, uno intenta distribuirlo en función de sus necesidades y quehaceres. No todos lo consiguen, pues planean demasiadas actividades en un transcurso de tiempo muy corto o viceversa. He aquí que para algunos el tiempo pase muy rápido y para otros muy lento. Es como si cada uno de nosotros tuviera un reloj en su cabeza y cada uno fuera a un rito diferente.

Mi percepción de tiempo se explicaría de la siguiente manera: mi reloj interno lleva 3 semanas a un rito más bajo de lo normal, más incluso que el ritmo normal del tiempo en sí. Es decir, éste transcurre más rápido de lo que yo lo asimilo.

Lo contrario me sucede en mi trabajo, cuando mi reloj interno va acelerado. Por más que me entretengan las infinitas tareas, una jornada siempre se siente larga y cuando miras la hora nunca es la de salir.

Advertisement
Sin comentarios aún

Deja un comentario

Fill in your details below or click an icon to log in:

Logo de WordPress.com

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Cambiar )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Cambiar )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Cambiar )

Connecting to %s

Seguir

Get every new post delivered to your Inbox.