duele el amor…
El amor duele, cuando no está porque falta y cuando está porque se va. Nada es eterno, ningún instante dura para siempre, dura lo que es, un instante y luego desaparece dejando una sensación de vacío y a la vez de pesadez, como si el peso de mundo se posara sobre tus espaldas.
El amor dura como dura un beso; unos labios que se posan y marcan para luego levantarse dejando una huella húmeda que se seca en un instante, un instante de de felicidad al que precederán muchos otros de añoranza. El amor dura como dura un te quiero, que se acaba al pronunciar la o y tras él deja un silencio, que también acaba en o, pero que su instante es más largo porque no se oye.
El amor es egoísta, es posesivo, adictivo, enfermizo, febril. Ese mismo amor que da sentido a la vida y es fuente de felicidad, también es mortífero por carecer de barreras. Con qué se mide el amor? Cuánto se ha de amar para ser feliz sin llegar a sufrir? El amor es traicionero, pues cómo es posible que un sentimiento tan bonito pueda ser a la vez ser tan infame, tan vil.
Me duele amar cuando amo y me duelen los momentos en que el amor me falta. Dolor que me transforma sacando lo peor de mí. Nunca antes conocí un egoísmo así, ni tales rabias ni celos, nunca antes sentí la necesidad de alejarme y negar algo que me hace tanto bien… pero que a la vez
me mata.