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Mentir, ocultar… callar para salvarnos y salvar a los demás

enero 20, 2012

No debería uno contar nunca nada, ni dar datos ni aportar historias […] Contar es casi siempre un regalo, incluso cuando lleva e inyecta veneno el cuento, también es un vínculo y otorga confianza, y rara es la confianza que antes o después no se traiciona, raro el vínculo que no se enreda o anuda y así acaba apretando y hay que tirar de navaja o filo para cortarlo.

Inicio de Tu rostro mañana – Fiebre y lanza. Javier Marías

Este post está dedicado a un persona, cuyo vínculo creado inicialmente por el lánguido recuerdo a un ser muy querido e imprescindible en mi vida y ahora lejano, ha echado raíces gracias al arte de hablar y de utilizar la misma lengua y hasta a veces, la misma mente para desarrollar ideas y expresarlas con palabras que generan sentimientos.

Ella y yo estamos unidas por esos sentimientos y aunque ella hable hasta la saciedad, yo la quiero, casi como a la persona que al principio me recordó. Tal es nuestra amistad y nuestra confianza, que hasta los secretos compartimos y eso se convierte en un regalo, que genera más confianza e intensifica nuestra amistad. El regalo del tener una información inaudita es un privilegio que otros no tienen, y por ello es poder. Cualquier clase de información genera poder a su poseedor y cuanto más secreta sea ésta, mayor es su valor.

Como bien relata Marías en -según mi opinión su(s) mejor(es) libro(s), y lo mejor que se ha escrito en este siglo: Tu rostro mañana- no siempre la información es sinónimo de poder, sino también de desgracia, pues no siempre el mensaje recibido, directa o indirectamente, es bienvenido. Tanto puede ser un regalo, como un arma que se custodia entre la mala conciencia y los remordimientos y que más tarde hiere hasta matar.

Qué regalo le da pues, el amigo que le confiesa a otro algo que va a cambiar, no solo la manera de vele, sino su vida, sin ni siquiera haber tenido elección. Éste debería de ser antes avisado del calibre de la información, de las posibles consecuencias y del posible daño, para darle a elegir el querer saber y estar preparado para obrar en consecuencia, o de lo contrario, querer ignorar y seguir viendo al amigo que es, el que siempre a ha sido y que siempre será.

Hay cosas que es mejor no saberlas y callar es una gran aspiración que nadie cumple. Cómo se le calla a un amigo? Cómo se le calla a una pareja? Al callar, de alguna manera mentimos ocultando la verdad, lo que a grandes rasgos es como mentir. Y esa mentira que no es una mentira sino una salvación, pesa tanto en nuestra conciencia, que un buen día se saca para quitarse ese peso y salvarse a uno mismo.

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